Category: Educación

El Orden

El orden es la colocación de las cosas en el lugar que le corresponde, con un determinado criterio. En una situación de supervivencia es necesario mantener el orden de lo que tienes, para evitar perderlo y facilitar encontrarlo rápidamente. Esto debe llevarse a la vida diaria de forma permanente. Mantener el orden te permitirá cuidar el stock y fechas de vencimiento de los alimentos, evitar gastos innecesarios en baterías o equipos repetidos que no logras encontrar.

Siempre es mejor prevenir que curar, dice el dicho. Empezar y mantener el orden es más efectivo que ordenar y limpiar después.

  1. No dejes las cosas a medias. Los materiales ocuparán espacio, se dañaran o vencerán. Y te costará retomar el trabajo a medias.
  2. Clasifica los objetos y materiales y manténlos juntos en un espacio definido. Así no perderás tiempo buscando herramientas en donde no deben estar, y los alimentos estarán donde están todos los alimentos.
  3. Antes de guardar algo, piensa si lo necesitarás pronto. Evita guardar objetos que terminarás botando a la larga. Y los que vas a usar debes dejarlos a mano para no tener que sacar todo hasta encontrar algo que esta en el fondo del closet o pieza.

El orden implica también eliminar, cambiar o dar de baja distintos objetos que tenemos en la casa. Recuerda que muchos de ellos pueden reciclarse o darle nueva vida:

  1. Cocina
    • Alimentos vencidos
    • Electrodomésticos en mal estado o duplicados: excepto si las herramientas duplicadas son versiones no eléctricas, para situaciones de emergencia.
    • Vajillas incompletas o nuevas sin usar por años
    • Platos y vasos rotos
    • Ollas y sartenes rayados
    • Herméticos sin tapas y tapas sin herméticos
    • Utensilios en mal estado
  2. Logia y Bodega
    • Cosas heredadas que nunca se usaron
    • Objetos de antiguas casas habitadas
    • Cosas de niños que ya crecieron
    • Cajas de cables obsoletos
    • Tarros de pintura a medio terminar
    • Botellas vacías
    • Tendederos rotos
    • Proyectos y manualidades sin terminar
    • Herramientas rotas
    • Detergentes antiguos
  3. Baño
    • Cremas y cosméticos vencidos
    • Esmaltes secos
    • Productos a medio terminar
    • Muestras de hoteles
    • Muestras de maquillaje
    • Pinches, trabas y cintillos en mal estado
    • Remedios vencidos
    • Toallas viejas
  4. Escritorio
    • Boletas antiguas
    • Papel de regalo, bolsas y cajas de regalo
    • Manuales de instrucciones
    • Agendas antiguas
    • Fotocopias de la Universidad o Instituto
    • Teléfonos y cargadores antiguos
    • Cuadernos a medio usar
    • Lápices malos
    • Pilas antiguas sin carga
    • Mapas y guías de viaje obsoletos
    • Souvenires que has recibido de regalo
    • Llaves que no se sabe que abren
  5. Habitación
    • Ropa vieja o rota
    • Ropa que ya no usas o que no te queda
    • Sábanas viejas y gastadas
    • Zapatos rotos o viejos
  6. Living y comedor
    • Muebles rotos o en desuso
    • Libros viejos, desactualizados
    • Revistas antiguas

Por otro lado, recuerda que el orden y la organización no se circunscriben a objetos y materiales. El tiempo también es un recurso escaso y debes organizarlo de la mejor manera.

Consejos para estudiar (científicamente comprobados)

  1. Evita la “Curva del Olvido”: Nuestro cerebro olvida en 24 hrs cualquier cosa que no sea importante. Pero si durante las siguientes 24 hrs, repasas sólo 10 minutos, la información retenida será de casi 100%. A la semana, repasa sólo 5 minutos para mantenerlo fresco. Al mes, sólo serán necesario 2 a 4 minutos de estudio para reflotar el material.
  2. Estudiar espaciadamente: Lo ideal es estudiar 20 minutos, seguidos de 10 minutos de recreo enfocado a actividades físicas.
  3. El viejo papel: Leer en un tablet o computador es 6% más lento que en papel, y además, leer en papel facilita la recordación del material.
  4. Ejercita en vez de leer todo: Releer la materia no es más que pérdida de tiempo. Aplicar lo aprendido mediante ejercicios permite aumentar al doble la retención de la información.
  5. Fichas versus destacadores: El uso de desatadores no sirve de nada, incluso pueden impactar negativamente sobre el estudio. El uso de fichas o tarjetas de estudio, donde se resumen la información, son más útiles para estudiar, y en caso de re estudio, un simple vistazo sirve para refrescar la memoria.
  6. No al multitasking: Dos tareas al mismo tiempo nos hace inevitablemente menos eficaces en ambas. Eso incluye ruidos molestos, tareas pendientes, celular con whatsapp o la TV encendida.
  7. Aplica el método Feynman: En sus tiempos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el brillante físico Richard Feynman, previo a un examen, llevaba un cuaderno a todas partes. Este cuaderno, según su biógrafo, James Gleick, se titulaba “El cuaderno de las cosas que no sé”. A diferencia de la actitud corriente de rehuir de aquello que no entendemos, Feynman conservaba un cuaderno exclusivamente para ello, donde reorganizaba todo su conocimiento con el fin de dar con una respuesta. Suena como algo que solo un físico brillante podría hacer, pero es bastante sencillo: convertir tu conocimiento en algo concreto. Los pasos recomendados para aplicar el método de Feynman son tres:
    1. Escoge un concepto y escríbelo como título en una hoja. No importa si es un concepto que domines o, por el contrario, que todavía te cueste.
    2. Explícalo como si se lo estuvieras enseñando a un alumno nuevo. Esto significa utilizar palabras simples por sobre tecnicismos. Se recomienda recurrir a simplificaciones y analogías todas las veces que sea necesario.
    3. Encuentra las lagunas y rellénalas. Inevitablemente la cuerda se agotará en algún momento, esto te permitirá encontrar cuáles son tus vacíos de conocimiento más importantes. Aquí es necesario retornar al libro o presentación todas las veces que sea necesario, hasta que la explicación esté completa.

Lo que deben aprender los niños

A saludar.
A dar, en el momento oportuno, la mano derecha.
A no indicar con el dedo a otras personas.
A hablar en voz baja y no a gritos.
A saludar al entrar en una casa ajena.
A callar en la mesa y no decir si algo esta bueno o malo o si no les gusta.
A conformarse con lo que tienen en el plato.
A comer sin separar las cosas que le gustan o les disgustan.
A tomar solo un trozo de pan y no tocarlos ni revolverlos todos.
A no interrumpir conversaciones de adultos.
A lavar las manos antes de sentarse a comer.
A comer correctamente y no botar restos al suelo, y menos dárselos al perro.
A usar correctamente la servilleta, poniéndola sobre las rodillas.
A decir perdón cuando deban pasar y molestar a otras personas.
A ceder el asiento a mujeres embarazadas y adultos mayores.
A cuidad flores y plantas, especialmente de lugares públicos.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

“…Una madre levantó la mano y preguntó:
– ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
– Dígale que baje, – le dije yo.
– Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
– ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté.
– Tres años – afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con grupos de padres.
Muchos conflictos se están viviendo porque los padres de familia se muestran temerosos o flojos para ejercer su autoridad. Y esos hijos van creciendo y el problema junto con ellos, ya que a esos padres les cuesta trabajo tomar la decisión de poner límites y ejercer su autoridad de forma correcta.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

1.- PORQUE TÚ LOS DEJAS:
Hacen lo que hacen porque tú se los permites. Los hijos se convierten en lo que son, porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar, tú vendrás a mí y me darás un millón de excusas, le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee (si es que lee), a la violencia que transmite la televisión, al sistema educativo, o a la presión que ejerce la sociedad o a sus amigos, así es que haz a un lado la indignación y piensa en esta verdad: tus hijos son producto de tu paternidad o lo que es lo mismo, de tu manera de educarlo.

2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO:
Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento.
Algunas veces decimos: “si haces esto te va a pasar aquello”, y “si no haces aquello te va a pasar esto”, después ellos no hacen lo que tienen que hacer y no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas. ¿Sabes en qué se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas? En un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir, y a prometer sin cumplir, al fin que no pasa nada.

3.- TÚ LES DICES A TUS HIJOS QUE SON ESPECIALES:
Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, créeme que a mí también me resultó difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad. Si tú eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que no lo es; si tú les dices a tus hijos constantemente que son especiales, los perjudicas más que ayudarlos.
Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más. Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de él.
En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, sólo es un niño más. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú.

4.- TÚ HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA:
Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas pensar a tus hijos que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tú terminarás haciendo lo que ellos digan.
Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deben ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tu te quedarás únicamente con tu esposo (a), en el mejor de los casos.
Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión.
Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan todo su tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servirlos y poner su vida “en espera” mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.

5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS:
Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, a ser amados, a recibir educación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, por ejemplo: lo más actual en videojuegos, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada. Hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan, cuestan y hay que pagar un precio por ellas. Incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos.

6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO:
La palabra autoestima es una palabra compuesta. Auto: uno mismo, y estima: amor, o sea, amarse a uno mismo. Tú no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, porque confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de “si tiene alta autoestima tendrá éxito en todo”, pero en realidad es al revés “si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima”. Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos. A que luche por ellos, porque todo cuesta esfuerzo, dedicación y perseverancia.”