Psicología en la Supervivencia

Las situaciones de supervivencia no sólo afectan física y económicamente. El aspecto psicológico de víctimas y supervivientes es vital, y en una situación de emergencia, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Como regla general, mientras más fría, atenta y calmada se mantenga la mente, mejor se puede pensar y resolver una emergencia, con el fin de salir vivo de ella.

Algunos de los aspectos que afectan la sicología del superviviente son:

  1. Soledad: en una situación de catástrofe o una pandemia, hay muchas posibilidades que quedemos o debamos estar aislados. El ser humano es un individuo social y gregario. No está acostumbrado a no interactuar con otros, y eso puede llevar a generar trastornos graves del ánimo.
  2. Culpabilidad: las situaciones de supervivencia generan caos, tragedias y pérdidas humanas. Los supervivientes puede sentir culpabilidad por estar vivos y por haber perdido a sus amigos y familiares. Si no se maneja de forma positiva, puede haber pérdida del deseo de vivir.
  3. Ansiedad y miedo: Es normal que aparezcan en una catástrofe. Si son bien manejadas, el miedo agudiza los sentidos, nos mantiene alerta y nos prepara para la lucha, facilitando la supervivencia. Pero si no logra controlarlas, la ansiedad y el miedo llevan al pánico, que puede paralizar, dificultar la toma de decisiones, y puede llevar a conductas inadecuadas para la sobrevida (agresividad, crisis de pánico, stress postraumático). La ansiedad y el miedo pueden estar gatillada por:
    1. Dolor, Enfermedad o muerte:
    2. Incertidumbre y falta de control: no saber que va a pasar, que ha sucedido con familiares y amigos, no poder controlar la situación, son causas de ansiedad.
    3. Medio ambiente: el frío, la lluvia, largas caminatas, insectos, animales salvajes y otros humanos violentos pueden generar miedo y ansiedad.
    4. Carencia de agua y alimentos es una gran fuente de stress.
    5. Fatiga: las situaciones de supervivencia pueden durar días, semanas y hasta meses. Hay que estar bajo alerta las 24 hrs del día, y muchas veces se produce insomnio.
    6. Aislamiento: ya mencionado en el primer punto.
  4. Frustración: en situaciones de supervivencia, todo puede salir mal, una y otra vez, lo que generará frustración en los supervivientes. El estado de frustración llevará a la irritabilidad fácil, a cometer actos impulsivos potencialmente riesgosos, a la agresividad y comportamientos irracionales, y a una desesperanza cada vez mayor. A la larga, podría derivar en depresión y ausencia del deseo de sobrevivir. Hay que evitar los pensamientos derrotistas, y pensar que, poco a poco, todo irá saliendo cada vez mejor.
  5. Depresión: En supervivencia, es frecuente experimentar tristeza o desesperanza, lo cual no es negativo por si sólo y si es momentáneo, ya que pueden impulsar nuestro deseo de sobrevivir con mayor fuerza. Sin embargo, todas las situaciones ya mencionadas pueden llevar a los supervivientes a perder el deseo de vivir a la larga. La frustración y la ira permanente vuelven a la víctima cada vez más irritable a medida que van fracasando sus intentos de sobrevivir, hasta el momento en el que se derrumba física, mental y emocionalmente. El superviviente cae en una espiral de depresión, derrota y pensamientos suicidas como “este es el final”, “no se puede seguir viviendo así”, o “ya no hay nada más que hacer”. Ante la situación cada vez menos esperanzadora, es posible que algunos supervivientes vean el suicidio como la única salida.

No hay un manual para evitar problemas sicológicos en situaciones de supervivencia, pero el siguiente es un listado de medidas que pueden mejorar la preparación sicológica ante la catástrofe:

  1. Saber que podemos estar envueltos en una situación de supervivencia en cualquier minuto: ya sea un terremoto, una erupción volcánica, un apagón en la ciudad, un accidente de tránsito o en avión. Incluso la caída de un meteorito en el planeta o una pandemia. Cualquiera sea la causa, las catástrofes o las situaciones de supervivencia están siempre a la vuelta de la esquina. Saberlo ya nos pone un paso más adelante que cualquier otro mortal.
  2. Estar preparados: luego del paso uno, estar preparados nos ayuda psicológicamente. Sabemos que tenemos nuestro EDC siempre a mano, nuestra familia conoce el plan de emergencia, contamos con algunas provisiones para días o semanas, nuestro estado físico es el adecuado, y lo principal, nuestros conocimientos están a mano. Eso permite tener cierta tranquilidad ante lo que se viene.
  3. Conocernos a nosotros mismos: saber como respondemos ante la emergencia es vital. ¿Nos bloqueamos? ¿Nos irritamos y hacemos cosas sin pensar? ¿O nos mantenemos calmados y con la mente fría?  ¿Tenemos capacidad de ajustarnos y adaptarnos a la situación? ¿Tienes resiliencia y puedes enfrentar situaciones adversas? Teniendo claro como somos, nos permitirá predecir nuestras respuestas y enfrentar de mejor manera la situación de supervivencia.
  4. Actitud positiva y adecuada a la situación: la voluntad de sobrevivir es lo que te mantendrá con vida. Si estas sólo para salir adelante, o si estás acompañado para colaborar en el fin de sobrevivir.
  5. Mantener la mente ocupada con trabajos en pos de la supervivencia: eso permitirá mantener lejos de la mente la desesperanza, la frustración y la depresión. Eso incluye hacer deporte y mantenerse saludable.
  6. Tener alguien con quien conversar y entretenerse: como ya he mencionado, en equipo es más fácil sobrevivir. El ser humano no es un animal solitario.
  7. Mantener el buen humor y el optimismo: Reírse de uno mismo, incluso de situaciones adversas y complejas, como muerte de amigos o familiares, lesiones graves, etc, ayudan a mantener la actitud positiva personal y del grupo. El humor es un buen antídoto contra el estrés, la ansiedad y el miedo.
  8. Darse algunos “regalos”: tener un buen lugar donde dormir, algún alimento que suba el ánimo de vez en cuando (chocolate, café, alcohol) y una ducha caliente, también serán de gran ayuda para mejorar el estado mental.
  9. Saber adaptarse, reorganizarse y establecer un nuevo plan de acción: si la situación no resultó como se tenía planeado, es importante cambiar de estrategia y repensar los pasos a seguir. Repetir una y otra vez lo mismo sólo nos llevará a frustración e irritabilidad. Una buena manera de avanzar es establecer metas intermedias más pequeñas y fácil de acometer que un gran plan más complicado. Nuestra creatividad también es un arma que nos permitirá salir adelante.
  10. Vencer el miedo: al fin de cuentas, la situación de supervivencia nos pondrá siempre en riesgo de morir. Ese es el miedo que deberemos superar. Debemos entender que es una respuesta normal que, bien usada, permitirá salir vivos de la situación. Usar la lógica y sensatez, evitando que la imaginación nos juegue malas pasadas: la oscuridad y los ruidos son sólo eso, los animales salvajes no atacan al ser humano en condiciones normales, etc. Si no controlamos el miedo, nos ganará la batalla y no saldremos de ella.

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