Sobrevivir a un naufragio en alta mar

Chile es un país costero, muchos viven del mar o cerca de él. Sin embargo, pocos tienen experiencia en como manejarse en una situación de emergencia arriba de un barco. Revisaremos entonces como sobrevivir a un naufragio en alta mar, aunque algunos puntos puedan aplicarse a un naufragio en lagos. Antes de empezar recordar que en supervivencia se muere por asfixia en algunos minutos, por hipotermia en algunas horas, por deshidratación en unos días y por hambre en varias semanas.

Como siempre, lo ideal es no tener un naufragio. Un barco bien mantenido, con medidas se seguridad adecuadas, disminuye el riesgo pero no lo elimina. Vamos a saltarnos la preparación y mantención de un barco y pasaremos a la situación donde el barco se está hundiendo, y en ese caso, la que debemos hacer es salir. No sirve de nada todo lo demás si quedamos atrapados dentro de la nave mientras se hunde. Por ello, es importante conocer el barco lo más posible, las salidas de emergencia, donde están los chalecos salvavidas (si no lo llevamos puesto permanentemente) y los botes salvavidas (si el barco es lo suficientemente grande para contar con ellos), y por supuesto, conocer las señales de emergencia: 7 pitidos cortos seguidos de uno largo es la señal de evacuación.

La primera medida, que se repite en cualquier situación de emergencia, es mantener la calma. Esto permite pensar y actuar adecuadamente. Si tenemos control mental y tiempo, podremos conseguir un chaleco salvavidas, saber donde están los botes salvavidas, etc. Los botes salvavidas usualmente tiene muchos elementos útiles para lo sobrevivencia en alta mar y es la mejor opción. Pero en el caso de estar en uno que no tiene bote salvavidas, te será útil llevar contigo varios objetos o un kit de emergencia que nos ayudarán más adelante:

  • bolso o mochila: llevar objetos en la mano te impedirá saltar y nadar en el mar.
  • cuchillo y una protección donde guardarlo: un cuchillo sin protección podría dañar un bote salvavidas
  • silbato al cuello
  • guantes de cuero
  • envases herméticos (botellas), idealmente lleno de agua
  • linterna
  • frazada
  • ropa manga larga: camisa, polar, pantalones, calcetines. SI tienes cinta adhesiva, aprovecha de sellar las muñecas y tobillos.
  • botiquín de primeros auxilios
  • lentes para el sol
  • gorro

Además del pánico que debes controlar, ten en cuenta que también se puede presentar el efecto contrario, la parálisis, que impide incluso moverse o pensar. Si encuentras a alguien en esa situación, debes gritarle y moverlo para sacarlo de ese estado.

Ya equipado, debes evaluar si el barco debe ser abandonado. No abandones el barco a menos que sea inminente su hundimiento. Incluso si se dan vuelta, a veces permanecen flotando por varias horas, y permanecer en el barco es la mejor situación para ser rescatado. Si es inminente el hundimiento, debes abandonar el barco lo antes posible, por la vía más rápida. El barco puede inclinarse, por lo que deberás ayudarte de cualquier manilla, ganchos, barandillas, pasamanos o luces que encuentres para mantenerte en pie. Si es un gran barco, con ascensor, olvídate de usarlo. Para salir del barco, debes hacerlo con los zapatos puestos, abrazarte y saltar lo más lejos que puedas, mientras te tapas la nariz. Antes de saltar, mira donde vas a caer, ya que puede haber gente, fuego, hélices, etc. Lo ideal es entrar al agua primero con los pies. Si el barco es grande, pueden generar un efecto de succión mientras se hunde, por lo que debes alejarte nadando de espalda,, especialmente porque con chaleco salvavidas es difícil hacerlo convencionalmente (o a lo perrito). No es necesario hacer esto en embarcaciones pequeñas.

Una vez que estemos fuera, podremos estar en el agua o dentro de un bote salvavidas. La segunda es siempre mejor, dado que sobrevivir en el agua por mucho tiempo, especialmente helada de la costa chilena, es prácticamente imposible. La corriente de Humboldt que baña las costas chilena proviene de muy al sur, trayendo aguas heladas hacia el norte, lo que hace que la temperatura promedio del mar chileno esté entre 15º y 19ºC. La temperatura del agua es uno de los factores más importantes de supervivencia. Si está a menos de 2ºC, la supervivencia es de menos de 45 minutos. Entre 2º y 4ºC, no sobrepasa los 90 minutos. Entre 4º y 10ºC, el promedio de sobrevida es de 3 hrs., y sube al doble si el agua esta entre 10º y 15ºC. Entre 15º y 20º, la supervivencia es menor de 12 hrs. Sobre 20ºC la supervivencia es indefinida.

El cuerpo humano pierde calor al estar en contacto con el agua. Entre 35º y 32ºC hay un a respuesta fisiológica de producción de calor extra mediante escalofríos y disminución de la pérdida de calor por vasocontricción periférica.  Entre 32º y 34ºC hay una intensa vasocontricción y disminuye el metabolismo tisular. En esta fase cesan los escalofríos, lo que empeora la situación. Empieza a aparecer compromiso de conciencia. Bajo 30º viene la muerte por hipotermia. Otros factores que influyen en la supervivencia son la edad y el estado físico.

En caso de estar en el agua (y tener un chaleco salvavidas), se aconseja moverse lo menos posible y no sacarse la ropa. Esta crea un espacio de agua quieta que mantiene el calor corporal un poco más que la piel desnuda en directo contacto con el agua fría. Si tiene capucha o algo con qué cubrirse la cabeza, hágalo, ya que con eso se pierde menos calor corporal. La posición fetal aumentaría aún más la posibilidad de supervivencia, al reducir la superficie corporal expuesta al contacto con el agua y al reducir la perdida de calor en el cuello, ingles, y costados del tronco. La técnica de flotación-inmersión, que evita el golpe de las olas en la cara intercalando inmersión bajo el agua y salidas a respirar, disminuye la posibilidad de supervivencia en aguas a la mitad. Si no tienes un chaleco salvavidas, te será más complicado flotar, y menos adoptar la posición fetal. Lo ideal es mantenerse flotando de espaldas en posición horizontal, y si necesitas mantener la posición vertical, hacerlo con pequeños movimientos de las manos y pies con el fin de moverte y mover el agua lo menos posible. No debes intentar nadar en ninguno de los dos casos (con o sin chaleco salvavidas), para evitar el aumento de consumo metabólico, a menos que sea para separarse de las hélices, para tomar otro equipo salvavidas o que la costa o una embarcación detenida se encuentren muy próximos. A diferencia de la situación en tierra, donde hacer ejercicio aumenta la producción de calor, en el agua no debes hacer ejercicios natatorios para subir la temperatura, sino permanecer lo más estático posible en el agua, ya que se incrementa el flujo de sangre a los músculos y la perdida de calor por conducción.

Ya en lugar seguro en el agua, revisa tu condición médica, especialmente si tienes alguna herida sangrante que requiera manejo. Si hay otros supervivientes, lo ideal es ayudarlos y reunirlos a todos. Las posibilidades de sobrevivir aumentan si el grupo es grande. Trata de conseguir una balsa u otro objeto que flote para subirte. Rescata otros suministros que pueden quedar flotando luego del hundimiento, especialmente alimentos o botellas con agua.

Si logramos sobrevivir al hundimiento y estamos sobre un bote salvavidas, nuestra posibilidad de supervivencia sería mucho mayor, pero no está 100% asegurada. Todo dependerá del tiempo que tome el rescate. Obviamente este no llegará si no alcanzamos a enviar una alerta o socorro. Suponiendo que la señal de socorro se envió y fue recibida, sólo es cosa de tiempo para que ocurra el rescate. En caso contrario, tendremos que sobrevivir por nuestra cuenta. Detalle a recordar: las corrientes marinas de la costa de Chile vienen desde el oeste en la zona de Aysen y al chocar con el continente, se dividen hacia el norte y hacia el sur, pero también afecta la dirección del viento y la marea (si esta subiendo o bajando) de ese momento. Debes tener en cuenta todo esto para saber hacia donde irás a la deriva en tu bote salvavidas.

Estamos a salvo arriba de nuestro bote salvavidas. Si hay otras balsas, usa los remos que traen lo antes posible para reunirlas y atarlas todas juntas. Para minimizar la deriva y facilitar el rescate (si hubo tiempo de enviar la señal de socorro), lanza el ancla de mar que traen las balsas. Eso evitará que las corrientes y el viento te lleven muy lejos del punto de hundimiento. Si no tienes un traje de agua y sólo tuviste tiempo de sellar tu ropa en las mangas y tobillos, retira ahora las cintas adhesivas. Lo mejor arriba de la balsa es usar ropa suelta, que no impida la circulación sanguínea. Recuerda mover las extremidades para facilitar la circulación. Si la balsa cuenta con ella, infla el piso y coloca mantas para mejorar la aislación. Mantén la balsa lo más seca posible, usando un “achicador” o paño o esponja para sacar el agua que pueda entrar. Revisa la condición personal y del resto de los supervivientes. Maneja la hipotermia, cura a los heridos o quemados y tranquiliza a aquellos en shock.

¿Qué más debemos tener en cuenta? Sin agua podemos sobrevivir cerca de 3 a 4 días, y sin alimentos podemos sobrevivir hasta 3 semanas. Por ello, el agua será nuestro principal problema de supervivencia. Tomar agua de mar es un riesgo, porque su salinidad elevada hace que el cuerpo deba botar (vía orina) más agua de la que ingresa, lo que terminará a la larga por deshidratarnos. Si tienes agua dulce, no la uses toda al principio para después pasar a tomar agua de mar salada. El agua de mar puede usarse diluida, en proporción de 1:2 a 1:3 de agua salada y agua dulce/destilada. Lo ideal sería contar con una potabilizadora de agua portátil. Apenas haya algo de sol, debes intentar destilar agua salada para obtener agua dulce. También puedes captar agua de lluvia. Otro líquido descrito que se puede usar es el líquido intraocular y de la columna vertebral de los peces. Debes tomar una cucharadita de agua cada 15-20 minutos. Por nada del mundo tomes orina.

Si no tienes agua potable, trata de no comer. La digestión requiere más uso de agua, por lo que disminuir el consumo de alimentos ayudará a disminuir las necesidades basales de agua. Otro punto es evitar el sol y el calor. La sudoración hace perder agua, por lo que cubrirse por completo durante el día evitará esa pérdida. Úntate la cara con grasa o crema, que ayudarán a proteger del sol y del frío. Si hace mucho calor, mantén la ropa húmeda. Eso bajará tu temperatura por evaporación del agua de la ropa, y no por evaporación del sudor. Recuerda que tener diarrea o vómitos aumenta la pérdida de agua, por lo que lo ideal es asegurarse que el agua y el alimento estén en buen estado y si sufres de mareos por el movimiento en el mar, tomar alguna medicación para ello.

En cuanto al alimento, como mencionaba, si no tienes agua, evita comer. Si el agua esta asegurada, recién ahí puedes preocuparte de la alimentación. En caso de una balsa salvavidas equipada, tendrás algunos víveres que debes racionar. También puedes alimentarte de plancton y peces que logres pescar.

Finalmente, pero no menos importante, es el aspecto mental. Mantener la tranquilidad y evitar la ansiedad serán vitales para salir adelante en esta (y otras) situaciones de supervivencia.

Buscar tierra firme

Lo ideal es saber la posición del barco antes del hundimiento, para saber hacia donde buscar tierra. Puedes ver aves marinas desde donde vienen y hacia donde van. Si logras pararte, puede vigilar el horizonte para ver si se ve tierra firme. Durante la noche, puedes usar las estrellas.

Llamar la atención para el rescate

Antes de saltar del barco, recuerda enviar una señal de socorro. En todo el mundo la frecuencia de ayuda y comunicaciones náuticas es el canal 16, que viene predeterminado en las radios de banda marina.

Si reúnes las balsas, será más fácil que los vean.

Para mejorar las posibilidades de rescate, debes contar con una pistola de bengalas, antorchas de señales, alguna forma de generar una mancha en el agua, o de hacer humo. Si tienes un espejo, puedes hacer señales a un barco o avión.

Si logras llegar a tierra, arma una fogata o escribe en la arena una señal de SOS.

Los supervivientes deben turnarse para estar permanentemente atentos a algún barco o avión que pase cerca.

 

Gracias a Luis Molina por la asesoría y revisión del texto.

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