Sobrevivir en una comunidad

Muchas películas presentan la idea que el Lobo Solitario está mejor preparado para sobrevivir en una catástrofe. Alguien como Rambo o el protagonista de “Soy Leyenda” nos hace sentirnos poderosos, pero la realidad es que alguien así no puede durar mucho. En cuanto a preparación, deberá saber de todos los temas: manejo de armas, técnicas de lucha y supervivencia, electrónica, química, cultivar, cocinar y un largo etc. En cuanto a la situación de catástrofe, no podrá dormir jamás ya que debe mantener su seguridad personal y cuidar sus pertenencias, tendrá que conseguir alimento cada día, si cae enfermo no tendrá quien lo cuide y otro largo etc. El Lobo Solitario sólo nos sirve para una sobrevida de pocos días y mucha suerte.

Esto nos lleva al tema de este post. Sobrevivir a corto y a largo plazo dependerá principalmente de formar parte de una comunidad, la cual nos apoye en todos los puntos mencionados y permita construir y desarrollar planes con miras a mantenernos con vida por más de unos días, cubriendo las falencias que todos tenemos. Estudiando la historia, es la forma en la cual se han formado las ciudades y sociedades: cada uno aporta sus conocimientos y fortalezas para el bien del grupo.

Sin embargo, sobrevivir en una comunidad tampoco es pan comido. Como todo, tiene sus contras y dificultades que debemos saber solucionar para salir adelante con éxito.

  1. Todos deben colaborar: la comunidad sólo funciona y se mantiene si todos sus integrantes trabajan y colaboran, cada uno aportando desde su saber y capacidad. Ancianos pueden realizar tareas sencillas en el hogar, como cuidar niños, educar y cocinar. Los niños pueden apoyar en las tareas del hogar, además de aprender y estudiar las trabajos que se requiere en la comunidad. Enfermos o accidentados pueden hacer trabajo de “escritorio”, llevar cuentas, organizar. Lo importante es que todos tengan sus obligaciones claras.
  2. Tolerancia y Respeto: todos tenemos derecho a opinar y a tener nuestras propias ideas. El respeto hacia el otro es vital para vivir en cualquier grupo o comunidad. Esto incluye respetar sus ideas (especialmente si son distintas a las tuyas), su trabajo, sus posesiones. Por ejemplo, devuelve lo que te prestan, siempre en las condiciones que te lo prestaron. Cuida los espacios comunes, porque no sólo te sirven a ti, si no que a todos los demás. Evita ruidos molestos, especialmente a la hora de la siesta y en la noche. Aplica la regla “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”.
  3. Diálogo: muchas situaciones conflictivas pueden solucionarse dialogando, y revelando las razones del actuar de cada uno. Muchas veces son malos entendidos o situaciones donde alguien quiso ayudar, sin lograrlo. En los casos que este diálogo no sea posible o no lleve a ningún lado, será necesario que lo resuelva un “jurado”: idealmente un grupo de adultos en número impar (3 o 5) que decida finalmente.
  4. Quien más sabe de un tema, tiene la primera palabra y opción en el trabajo respectivo. En salud, el que sabe de salud es el que opina al respecto. En seguridad, el que sabe de seguridad. En la cocina, el que cocina. Si uno no se mete en el área que no conoce y donde ya existe un “encargado” o conocedor del tema, no se generan problemas ni discusiones. Como dice el dicho, pastelero a tus pasteles.
  5. Debe haber un líder, que toma las últimas decisiones. Pero este líder debe entender que está al servicio de los demás, no como jefe sino que como su empleado y representante. Debe velar por el buen funcionamiento y la convivencia de la comunidad.
  6. Cultiva las relaciones personales: conocer a todos los miembros de la comunidad es vital para saber como piensan, como responden en situaciones difíciles, cuales son sus puntos fuertes y débiles, y a la larga, aprender de ellos. La amistad es opcional, pero el trato siempre debe ser amable y cordial. Cada persona y cada familia de la comunidad debe tener su espacio personal.
  7. Reglas claras y justas para todos. Las normas deben estar claras desde el inicio de la vida en comunidad. Eso evita cometer errores y conflictos. Si hay que poner nuevas normas, deben ser consensuadas por todos, y aprobadas por un consejo similar al “jurado” del punto 3: los más ancianos y en número impar. Teniendo sus derechos y obligaciones claras, hay menor espacio para conflictos.
  8. Evitar personas negativas o conflictivas en la comunidad. Jamás van a estar contentos y buscarán cualquier excusa para iniciar un conflicto. Ese tipo de personas termina destruyendo la convivencia y a la larga, a la comunidad.
  9. Controla y evalúa: a pesar que debemos dejar que todos trabajen libremente, debemos controlar y evaluar que este trabajo se está realizando de forma adecuada. Debe existir un equipo que mida y decida si el trabajo de cada uno se está realizando de buena manera, y en caso contrario, como mejorarlo. Desde pequeños cambios de la forma de trabajo a cambiar a la persona encargada.
  10. Castigos claros y conocidos: deben estar claros los castigos por cometer errores o actos que vayan contra alguien o contra la comunidad. Quien sea castigado debe poder apelar a la resolución, lo cual debe ser evaluado por un “equipo” distinto al que tomó la decisión del castigo. Esto evitará sanciones injustas o sesgadas.
  11. No guardar rencores: siempre habrán conflictos, pero una vez que se solucionaron, se debe olvidar y no guardar malos sentimientos para el futuro. Eso sólo mina y daña las relaciones personales dentro de la comunidad.
  12. Espacios de tertulia y conversación: donde se pueda libremente opinar sin ser atacado, donde se puedan poner ideas sobre la mesa para mejorar la comunidad. Eso permite el crecimiento y mejora del grupo.
  13. Permitir las diferencias personales: no es necesario que en la comunidad todos piensen igual, se vistan igual o usen el mismo corte de pelo. Permitir las diferencias asegura que nadie se sienta oprimido. Eso incluye quien quiera tener una mejor vivienda, ropa o algunos beneficios como más o mejores alimentos…siempre y cuando el resto de la comunidad lo acepte sin reparos.
  14. Desarrollo personal continuo: se debe favorecer que todos los miembros de la comunidad puedan crecer y desarrollarse. Lectura, conocimientos, manualidades, oficios…mientras más personas de la comunidad aprendan y crezcan, mejor para la comunidad.
  15. Preocuparse del resto: por su estado de salud, mental, económico, familiar. Saber como el resto de los miembros de la sociedad están llevando la situación, permite adelantarse a los problemas (de salud por ejemplo) y apoyar cuando sea necesario. Si uno está para el resto, ellos estarán para uno cuando lo necesite.
  16. Empatía: ponerse en el lugar del otro nos permite entender sus problemas y mirar los problemas desde su perspectiva, ayudando a solucionar los conflictos y los posibles problemas que haya en la comunidad.
  17. Participar en las decisiones cuando corresponda: cuando haya que votar, todos deben participar.
  18. Incorporar nuevos integrantes: sólo si poseen conocimientos que nadie en la comunidad tenga y estén dispuestos a colaborar y a seguir las reglas y obligaciones.
  19. Ahorro: la mejor manera de que la comunidad logre crecer es que no se gaste más de lo necesario, con el fin de ahorrar. Eso aplica para los alimentos, el agua, la energía eléctrica y el dinero. Recicla y reutiliza con el fin de reducir el consumo.
En resumen, se debe aplicar en la vida comunitaria todas las características que hace una buena persona:
  1. Cortesía: Es la capacidad de ser amables y buenos con quienes nos rodean.
  2. Integridad: Se trata de la actitud honesta y honrada que hace que un individuo sea alguien digno de confianza.
  3. Respeto: Es la capacidad de considerar y valorar al otro aunque sea diferente.
  4. Tolerancia: Se trata de la capacidad de respetar la opinión, las  ideas y las actitudes de los demás aunque no se ajusten a las propias.
  5. Solidaridad: Es la actitud de unidad, apoyo e incondicionalidad respecto a situaciones comunes o ajenas.
  6. Compasión: Es la capacidad de ponerse en contacto y comprender el sufrimiento del otro, manifestando interés o haciendo que tal situación desaparezca o se alivie.
  7. Acción de discutir de manera alternativa con el objeto de solucionar un problema o llegar a acuerdos favorables para todos.
  8. Compromiso: Es la capacidad de cumplir con obligaciones que se han asumido o que han sido encomendadas, más allá de las dificultades que se presenten.
  9. Empatía: Se trata de la capacidad de ponerse en la posición del otro e identificarse con su estado anímico
  10. Obediencia: Acción de acatar la voluntad de la persona que manda, de lo que establece una norma o de lo que ordena la ley.
Dicho todo lo anterior, pasemos a destacar algunos temas prácticos de la vida en comunidad

Normas y reglas claras

Las normas permiten que una sociedad funcione y que no haya caos. Regulan la conducta de las personas, impidiendo que se comporte como quiere. Esto lleva a la larga a mantener el orden social, dada por la jerarquía, las normas y las instituciones sociales que existen. Mediante dichas normas, se logra que todos sus integrantes funcionen cohesionadamente, hacia un fin común. Es importante que quienes hacen cumplir las normas y reglas también las cumplan. Si sumamos estas reglas y su cumplimiento, a un adecuado sistema de educación, la persona conseguirá el autocontrol individual, sin necesidad de una “policía” que controle el cumplimiento permanentemente. Es importante destacar que no todas las normas y reglas deben ser igual de importantes: algunas pueden implicar expulsión de la sociedad, otras sólo un castigo leve o simplemente una amonestación.

Instituciones y control establecidos

Las instituciones que la sociedad o comunidad requiere dependerán del tamaño de dicha sociedad. Sin embargo, podemos definir como básicos los tres poderes del Estado: alguien que mande y ejecute (ejecutivo), alguien que imparta la justicia (judicial) y alguien que vele por las leyes y su cumplimiento (legislativo). Como sugerencia, el ejecutivo debe ser una persona, mientras que el judicial un grupo de 3 o 5 personas, los más ancianos.

Las 3 R

Reduce, Reutiliza, y Recicla. Esto se debe aplicar en una comunidad con el fin de reducir el consumo y el gasto. ¿Para que comprar una máquina X si otra persona de la comunidad tiene una? Si algo se daña, consigue quien lo sepa reparar en la comunidad y reutilízalo. Por otro lado, la basura de uno es el tesoro de otro: todo lo que botes puede que alguien le interese reutilizar. Consulta antes de botar algo. Si finalmente algo no puede reutilizarse, busca la forma de reducir la contaminación, tal vez obteniendo algunas partes y piezas del objeto a eliminar. ¿Sabías que muchos equipos electrónicos contienen metales preciosos?

Sistema de Trueque

Intercambia bienes y servicios dentro de la comunidad. Puede ser libre (cada quien pone el precio que le parezca adecuado) o pueden tener un listado de precios establecidos. Otro sistema es la creación de una “moneda” intercambiable, como el tiempo.

Educación

Toda actividad de la comunidad puede ser (y debería ser) una oportunidad de aprendizaje para niños y adolescentes. De esta manera, se van formando continuamente con el fin de reemplazar a los más ancianos.

Orden y limpieza

Durante la fiesta, todos son amigos. Pero es después, cuando hay que ordenar y limpiar, cuando se ve realmente quien es quien, el que colabora y el que evita el trabajo. Mantener el orden y la limpieza permanentemente ayudará a disminuir el trabajo y las discusiones personales dentro de la comunidad.

Protocolos de Emergencia

Para situaciones de salud, problemas de convivencia y otros que aparezcan, se debe tener protocolos bien establecidos, que todos manejen, y con ello disminuir conflictos.

Como puedes imaginar, vivir en comunidad no es tan fácil, y muy pocos pueden cumplir los requisitos para ello. Te sugiero leer qué conocimientos deben tener quienes te acompañen en la aventura de una comunidad de supervivencia.

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