Category: Educación

El Papel

Orígenes y antecedentes

El papel —entendido como lámina flexible formada por fibras vegetales entrelazadas en suspensión acuosa— cristalizó en China durante la dinastía Han. La tradición atribuye su invención a Cai Lun, funcionario de la corte, quien en el año 105 d. C. presentó un procedimiento que empleaba cortezas, redes de pesca, trapos y desechos de cáñamo para formar hojas por depósito de fibras en un tamiz, prensado y secado.

La arqueología, sin embargo, ha empujado la cronología hacia atrás: fragmentos de papel Han encontrados en Gansu (sitio de Fangmatan) muestran que su uso antecede a Cai Lun por al menos dos siglos (siglo II a. C.).

La disponibilidad de un sustrato ligero y relativamente barato transformó las prácticas de escritura y administración chinas y favoreció la expansión de la impresión xilográfica: el “Sutra del Diamante” (868) es el libro impreso con fecha más antiguo conservado.

Difusión en Asia oriental

A partir del núcleo chino, la técnica se transmitió a Corea y Japón a lo largo de los siglos VII–VIII (con adaptaciones locales de fibras —morus, kōzo, mitsumata, gampi— y técnicas “washi”). Aunque los hitos regionales específicos exceden este resumen, el patrón general es claro: migración de la técnica con ajustes de fibras, bateado y encolado, pero conservando el principio básico de formar una hoja a partir de una suspensión fibrosa.

Del Asia Central al mundo islámico

Entre los siglos VIII–IX, el saber papetero alcanzó Asia Central y el califato abasí. Bagdad, capital intelectual del mundo islámico, albergó tempranas manufacturas y convirtió el papel —encolado con almidón, apto para caligrafía y copia— en soporte preferente de la administración y la erudición.

En al-Ándalus, la fabricación prosperó especialmente en Xàtiva (Shāṭiba), cuya fama recoge el geógrafo al-Idrīsī (s. XII), con un elogio del “papel… conocido en Oriente y Occidente”.

Europa medieval: adopción, mejoras y redes

En Europa, la producción artesanal se afianza desde el siglo XIII, con centros pioneros en la península itálica y la Corona de Aragón. La ciudad de Fabriano (Marcas) introdujo tres mejoras decisivas que hicieron competitivo el papel frente al pergamino:

  1. el uso de pilas de martinetes hidráulicos para deshacer trapos con mayor eficiencia;
  2. el encolado por gelatina animal (que confiere resistencia superficial)
  3. la sistematización del filigranado (marca de agua) como señal de calidad y control.

Al norte de los Alpes, la primera gran papelera estable fue la de Ulman Stromer en Núremberg (1390), hito documentado por archivos y museos alemanes.

En Inglaterra, el primer papelero registrado es John Tate (Sele Mill, Hertfordshire), atestiguado por un colofón de 1496; es un indicador de la lenta pero firme implantación del oficio en el mundo anglosajón.

La irrupción de la imprenta de tipos móviles (mediados del s. XV) multiplicó la demanda de papel de trapo (lino/cañamo), que seguiría siendo la fibra dominante en Europa hasta bien entrado el siglo XIX.

De la artesanía a la mecanización (siglos XVIII–XIX)

El salto decisivo hacia la producción continua llegó con la máquina de papel. Louis-Nicolas Robert patentó en Francia (1798–1799) un dispositivo de “malla sin fin” que formaba una banda continua de hoja húmeda; poco después, Henry y Sealy Fourdrinier, con el ingeniero Bryan Donkin, perfeccionaron y patentaron en Inglaterra la máquina que lleva su nombre.

Este cambio —de hojas individuales a una “web” continua— abrió la puerta a tiradas masivas y a estandarizaciones de gramaje y formato imposibles en el régimen exclusivamente manual.

La “revolución de la fibra”: de trapo a madera

La presión de demanda generó escasez crónica de trapos. La solución fue técnica: sustituir la fibra textil por madera. En 1843, Friedrich Gottlob Keller introdujo la pasta mecánica (groundwood) mediante trituración de troncos contra piedra; fue el punto de partida para papeles de prensa de bajo coste (aunque menos permanentes por su alto contenido en lignina).

Casi en paralelo se desarrollaron procesos químicos que disuelven la lignina y liberan fibras de celulosa más puras y resistentes: el proceso sulfito (ideado por Benjamin C. Tilghman en 1867; primeras implantaciones comerciales en la década de 1870) y, poco después, el proceso sulfato o kraft (Carl F. Dahl, 1879–1884), que acabaría imponiéndose por la fortaleza del papel resultante y por su circuito de recuperación química.

Con la fibra de madera y la máquina continua, el papel se convirtió en la plataforma material de la prensa de masas, la administración moderna y la educación pública.

Siglos XX–XXI: calidad, conservación y sostenibilidad

El auge de la pasta de madera trajo un problema: muchos papeles (especialmente los fabricados con encolado colofonia-alumbre y cargas ácidas) se hicieron intrínsecamente ácidos y, por tanto, frágiles y amarilleantes. La Biblioteca del Congreso resume el fenómeno y su causa (alumbre-rosina) y documenta la transición industrial, desde los años 1980, hacia papeles “alcalinos” o “libres de ácido”.

Para normalizar la permanencia en ediciones y documentos, se adoptaron estándares como ANSI/NISO Z39.48 y la norma internacional ISO 9706 (“papeles permanentes”), que fijan pH, reserva alcalina mínima, resistencia al desgarro y límites de lignina.

Hoy, además de la transición a papeles neutros/alcalinos, la industria impulsa fibras certificadas, eficiencia energética, reciclaje (con procesos de “desentintado”) y tratamientos de desacidificación para colecciones patrimoniales.

Cómo se hace el papel (esencia del proceso)

Aunque los detalles varían según fibra y máquina, el principio es estable desde Han: desintegrar la materia fibrosa en agua; refinarla para obtener una suspensión homogénea; formar una hoja sobre una malla (manual o en máquina continua); drenar, prensar y secar; y, si procede, encolar en superficie o en masa y “acabar” (satinado, corte, etc.).

Balance histórico

Invención y maduración en China (siglos II a. C.–II d. C.): la combinación de fibras vegetales y técnica de formación en malla dio lugar a un soporte ligero, barato y reproducible; la impresión xilográfica potenció su impacto cultural.

Difusión transregional: del corredor de la Ruta de la Seda al mundo islámico y, de allí, a Europa; adaptación de fibras locales y de técnicas de encolado/afinado.

Innovación europea: Fabriano estandarizó marcas de agua, encolado gelatinoso y pilas de martinetes; los centros papeleros del norte (Núremberg) y del ámbito anglosajón (Sele Mill) consolidaron la cadena europea.

Industrialización: máquina continua (Robert/Fourdrinier/Donkin) y sustitución de trapo por madera (Keller; sulfito/kraft) permitieron escalas masivas, abaratamiento y nuevas categorías de papel.

Conservación y calidad: los problemas de acidez condujeron a la adopción de estándares de permanencia (ISO 9706) y a la fabricación alcalina; la preservación documental y el reciclaje son hoy dimensiones intrínsecas de la cadena del papel.

El Orden

El orden es la colocación de las cosas en el lugar que le corresponde, con un determinado criterio. En una situación de supervivencia es necesario mantener el orden de lo que tienes, para evitar perderlo y facilitar encontrarlo rápidamente. Esto debe llevarse a la vida diaria de forma permanente. Mantener el orden te permitirá cuidar el stock y fechas de vencimiento de los alimentos, evitar gastos innecesarios en baterías o equipos repetidos que no logras encontrar.

Siempre es mejor prevenir que curar, dice el dicho. Empezar y mantener el orden es más efectivo que ordenar y limpiar después.

  1. No dejes las cosas a medias. Los materiales ocuparán espacio, se dañaran o vencerán. Y te costará retomar el trabajo a medias.
  2. Clasifica los objetos y materiales y manténlos juntos en un espacio definido. Así no perderás tiempo buscando herramientas en donde no deben estar, y los alimentos estarán donde están todos los alimentos.
  3. Antes de guardar algo, piensa si lo necesitarás pronto. Evita guardar objetos que terminarás botando a la larga. Y los que vas a usar debes dejarlos a mano para no tener que sacar todo hasta encontrar algo que esta en el fondo del closet o pieza.

El orden implica también eliminar, cambiar o dar de baja distintos objetos que tenemos en la casa. Recuerda que muchos de ellos pueden reciclarse o darle nueva vida:

  1. Cocina
    • Alimentos vencidos
    • Electrodomésticos en mal estado o duplicados: excepto si las herramientas duplicadas son versiones no eléctricas, para situaciones de emergencia.
    • Vajillas incompletas o nuevas sin usar por años
    • Platos y vasos rotos
    • Ollas y sartenes rayados
    • Herméticos sin tapas y tapas sin herméticos
    • Utensilios en mal estado
  2. Logia y Bodega
    • Cosas heredadas que nunca se usaron
    • Objetos de antiguas casas habitadas
    • Cosas de niños que ya crecieron
    • Cajas de cables obsoletos
    • Tarros de pintura a medio terminar
    • Botellas vacías
    • Tendederos rotos
    • Proyectos y manualidades sin terminar
    • Herramientas rotas
    • Detergentes antiguos
  3. Baño
    • Cremas y cosméticos vencidos
    • Esmaltes secos
    • Productos a medio terminar
    • Muestras de hoteles
    • Muestras de maquillaje
    • Pinches, trabas y cintillos en mal estado
    • Remedios vencidos
    • Toallas viejas
  4. Escritorio
    • Boletas antiguas
    • Papel de regalo, bolsas y cajas de regalo
    • Manuales de instrucciones
    • Agendas antiguas
    • Fotocopias de la Universidad o Instituto
    • Teléfonos y cargadores antiguos
    • Cuadernos a medio usar
    • Lápices malos
    • Pilas antiguas sin carga
    • Mapas y guías de viaje obsoletos
    • Souvenires que has recibido de regalo
    • Llaves que no se sabe que abren
  5. Habitación
    • Ropa vieja o rota
    • Ropa que ya no usas o que no te queda
    • Sábanas viejas y gastadas
    • Zapatos rotos o viejos
  6. Living y comedor
    • Muebles rotos o en desuso
    • Libros viejos, desactualizados
    • Revistas antiguas

Por otro lado, recuerda que el orden y la organización no se circunscriben a objetos y materiales. El tiempo también es un recurso escaso y debes organizarlo de la mejor manera.

Lo que deben aprender los niños

A saludar.
A dar, en el momento oportuno, la mano derecha.
A no indicar con el dedo a otras personas.
A hablar en voz baja y no a gritos.
A saludar al entrar en una casa ajena.
A callar en la mesa y no decir si algo esta bueno o malo o si no les gusta.
A conformarse con lo que tienen en el plato.
A comer sin separar las cosas que le gustan o les disgustan.
A tomar solo un trozo de pan y no tocarlos ni revolverlos todos.
A no interrumpir conversaciones de adultos.
A lavar las manos antes de sentarse a comer.
A comer correctamente y no botar restos al suelo, y menos dárselos al perro.
A usar correctamente la servilleta, poniéndola sobre las rodillas.
A decir perdón cuando deban pasar y molestar a otras personas.
A ceder el asiento a mujeres embarazadas y adultos mayores.
A cuidad flores y plantas, especialmente de lugares públicos.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

“…Una madre levantó la mano y preguntó:
– ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
– Dígale que baje, – le dije yo.
– Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
– ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté.
– Tres años – afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con grupos de padres.
Muchos conflictos se están viviendo porque los padres de familia se muestran temerosos o flojos para ejercer su autoridad. Y esos hijos van creciendo y el problema junto con ellos, ya que a esos padres les cuesta trabajo tomar la decisión de poner límites y ejercer su autoridad de forma correcta.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

1.- PORQUE TÚ LOS DEJAS:
Hacen lo que hacen porque tú se los permites. Los hijos se convierten en lo que son, porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar, tú vendrás a mí y me darás un millón de excusas, le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee (si es que lee), a la violencia que transmite la televisión, al sistema educativo, o a la presión que ejerce la sociedad o a sus amigos, así es que haz a un lado la indignación y piensa en esta verdad: tus hijos son producto de tu paternidad o lo que es lo mismo, de tu manera de educarlo.

2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO:
Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento.
Algunas veces decimos: “si haces esto te va a pasar aquello”, y “si no haces aquello te va a pasar esto”, después ellos no hacen lo que tienen que hacer y no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas. ¿Sabes en qué se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas? En un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir, y a prometer sin cumplir, al fin que no pasa nada.

3.- TÚ LES DICES A TUS HIJOS QUE SON ESPECIALES:
Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, créeme que a mí también me resultó difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad. Si tú eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que no lo es; si tú les dices a tus hijos constantemente que son especiales, los perjudicas más que ayudarlos.
Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más. Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de él.
En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, sólo es un niño más. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú.

4.- TÚ HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA:
Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas pensar a tus hijos que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tú terminarás haciendo lo que ellos digan.
Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deben ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tu te quedarás únicamente con tu esposo (a), en el mejor de los casos.
Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión.
Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan todo su tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servirlos y poner su vida “en espera” mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.

5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS:
Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, a ser amados, a recibir educación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, por ejemplo: lo más actual en videojuegos, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada. Hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan, cuestan y hay que pagar un precio por ellas. Incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos.

6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO:
La palabra autoestima es una palabra compuesta. Auto: uno mismo, y estima: amor, o sea, amarse a uno mismo. Tú no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, porque confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de “si tiene alta autoestima tendrá éxito en todo”, pero en realidad es al revés “si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima”. Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos. A que luche por ellos, porque todo cuesta esfuerzo, dedicación y perseverancia.”