Orígenes de los conflictos mundiales actuales
A continuación presento un panorama analítico de los principales conflictos activos (diciembre de 2025), enfatizando sus raíces históricas, desencadenantes recientes, estado actual y trayectorias probables. Cierro con factores transversales para entender por qué muchos estallan “por segunda o tercera vez”.
1) Rusia–Ucrania
Orígenes. La guerra abierta de 2022 hunde sus raíces en 2014: anexión de Crimea y guerra en el Donbás, con más de 14.000 muertos en siete años antes de la invasión a gran escala.
Desencadenante reciente. Invasión rusa de febrero de 2022 y posterior escalada; Moscú sostiene que controla ~19% del territorio y que en 2025 ganó más terreno que en 2024 (dato disputado).
Estado (dic-2025). Bombardeos frecuentes (p.ej., Zaporizhzhia, 17-dic) y presión en el frente oriental (Pokrovsk).
Trayectoria. Conflicto prolongado con líneas de frente relativamente estables y alto costo civil, condicionado por la capacidad industrial de ambos lados y el apoyo externo.
2) Israel-Hamas (Gaza) y su “cinturón” regional
Orígenes. Tras la retirada israelí de Gaza (2005) y la toma de Hamas (2007), se instauró el bloqueo y una secuencia de guerras a intervalos (2008, 2014, 2021).
Desencadenante reciente. La guerra iniciada en octubre de 2023 derivó en un acuerdo de alto el fuego en octubre de 2025 con canjes limitados de rehenes y prisioneros.
Estado (dic-2025). La violencia es mucho menor que en 2023-2024, pero la reconstrucción está bloqueada y los arreglos de seguridad/gobernanza siguen abiertos; el riesgo de recaída es real.
Extensión regional.
– Hezbolá–Israel (frontera Líbano): cese del fuego mediado en 2024 con violaciones esporádicas y ataques aéreos puntuales en 2025.
– Irán–Israel: intercambio directo de misiles y drones en abril de 2024, un hito tras décadas de “guerra en la sombra”.
– Mar Rojo/Mar Arábigo: ataques de hutíes a buques y respuesta militar de EEUU/aliados desde 2024-2025, con efectos logísticos globales.
Trayectoria. Cualquier progreso duradero depende de arreglos verificables de seguridad y de un marco político creíble; mientras tanto, el teatro norte (Líbano) y el marítimo (Mar Rojo) funcionan como “válvulas” de escalada.
3) Sudán (Fuerzas Armadas vs. RSF)
Orígenes. La RSF deriva de las milicias yanyauid empleadas en el conflicto de Darfur desde 2003; fue formalizada en 2013 y, tras la caída de Bashir (2019), rivalizó con el ejército por el control del Estado.
Desencadenante reciente. Guerra abierta desde abril de 2023; múltiples atrocidades y desplazamiento masivo.
Estado (dic-2025). Ataques con drones contra civiles y un ataque mortal a una base de la ONU; Sudán encabeza listas humanitarias por tercer año.
Trayectoria. Sin arreglo político, la guerra tiende a fragmentarse territorialmente (Darfur/Kordofán/Cartum) y a internacionalizarse por rutas de armas y oro.
4) República Democrática del Congo (RDC) – rebelión M23
Orígenes. El M23 surge en 2012 de exintegrantes del CNDP y de arreglos incumplidos del acuerdo de 2009; sus ciclos de guerra se conectan con las Guerras del Congo (1996–2003) y redes transfronterizas en Kivu.
Desencadenante reciente. Rebrotes 2022-2025 con acusaciones de apoyo ruandés (negado por Kigali).
Estado (dic-2025). Ofensivas en Kivu (p.ej., Uvira), fuerte desplazamiento y episodios con alto número de víctimas civiles.
Trayectoria. Riesgo de regionalización (RDC-Ruanda-Burundi) y consolidación de “administraciones paralelas” del M23 si fracasan los canales de Doha/Washington.
5) Myanmar (posgolpe de 2021)
Orígenes. Décadas de insurgencias étnicas; el golpe de 2021 rompió el proceso de transición y catalizó milicias de defensa populares y alianzas étnicas.
Desencadenante reciente. Intensificación 2023-2025 con frentes activos (Shan y Rakáin) y bombardeos a civiles.
Estado (dic-2025). Emergencia humanitaria (WFP alerta hambre aguda) y maniobras de la junta para elecciones sin garantías.
Trayectoria. Fragmentación estatal de larga duración con mediación intermitente de China en algunos frentes.
6) Yemen (guerra civil y fractura sur; impacto en el Mar Rojo)
Orígenes. El conflicto actual (desde 2014) encadena: insurgencia hutí (años 2000), crisis pos-“Primavera Árabe” y rivalidades internas (incluido el STC sureño).
Desencadenante reciente. Tras años de guerra multilateral, en 2025 conviven conversaciones de cese al fuego con tensiones y avances separatistas en el sur.
Estado (dic-2025). El STC amplía control en el sur, lo que amenaza la desescalada con los hutíes; los ataques hutíes a la navegación y las represalias de EEUU/aliados alteraron rutas globales.
Trayectoria. Probable “confederalización de facto” si no hay acuerdo integral seguridad-gobernanza-reconstrucción.
7) Cáucaso Sur – Armenia/Azerbaiyán
Orígenes. Nagorno-Karabaj: disputa desde el final soviético (1988–94), reanudada en 2020 y culminada con la ofensiva de 2023 y el éxodo armenio.
Desencadenante reciente. En 2025 se avanza hacia un acuerdo de paz bilateral (declaración en Washington, agosto).
Estado (dic-2025). Ventana de oportunidad inédita, pero frágil por agendas internas y fronteras sin demarcar.
Trayectoria. Si se cierra el tratado, la disputa podría “congelarse” a nivel interestatal, con foco en garantías de minorías y corredores.
8) Mar de China Meridional (Filipinas–China)
Orígenes. Reclamaciones superpuestas; el laudo de 2016 (PCA) invalidó la “línea de nueve trazos” de China respecto de derechos “históricos” frente a Filipinas.
Desencadenante reciente. Incidentes crecientes con cañones de agua y abordajes; en diciembre de 2025 hubo heridos entre pescadores filipinos cerca del bajo Sabina.
Estado (dic-2025). Riesgo de accidente letal y de militarización de escoltas civiles; litigios y diplomacia coercitiva continúan.
Trayectoria. Contención “legalista” (UNCLOS) vs. hechos consumados marítimos; Manila busca ampliar coaliciones de patrulla/observación.
9) Haití (colapso de seguridad y misión internacional)
Orígenes. Estado débil de larga data, magnificado tras 2010; asesinato presidencial (2021) y auge de megabandas.
Desencadenante reciente. Despliegue escalonado de una fuerza multinacional liderada por Kenia (2024-2025) con recursos limitados.
Estado (dic-2025). Alrededor de 1.000 efectivos desplegados (por debajo del objetivo), financiamiento insuficiente y control territorial gangrenado.
Trayectoria. Sin reforma policial y acuerdos políticos internos, la misión corre riesgo de desgaste sin resultados sostenibles.
10) Guyana–Venezuela (Esequibo)
Orígenes. Laudo de 1899; reclamo reactivado por hallazgos de petróleo y conducción del caso ante la CIJ (desde 2018).
Desencadenante reciente. Referéndum venezolano (dic-2023) rechazando la competencia de la CIJ y pasos que Guyana considera violación de medidas cautelares; en 2025 la Corte reiteró la prohibición de alterar el statu quo.
Estado (dic-2025). Tensión diplomática alta; no hay guerra, pero sí riesgo de incidentes y de instrumentalización doméstica.
Factores transversales (por qué “vuelven” las guerras)
- Continuidades institucionales rotas. Donde las transiciones quedaron a medias (Sudán, Myanmar, Yemen), actores armados con base territorial o étnica disputan el monopolio de la fuerza.
- Fronteras heredadas y memorias de guerra. La desintegración de imperios (soviético, otomano) y fronteras coloniales imprecisas (Sahel, Cáucaso, Esequibo) mantienen agravios latentes.
- Geopolítica y “proxy-war”. Israel–Hamas irradia al Líbano, Irán y al Mar Rojo; Ucrania tiene un vector OTAN-Rusia; RDC implica vecindad militarizada.
- Tecnologías baratas de letalidad y anti-acceso. Drones y munición merodeadora expanden el radio de daño y bajan la barrera de entrada (Sudán, Ucrania, Myanmar).
- Efectos sistémicos. El Mar Rojo alteró fletes y rutas energéticas; Ucrania afectó granos y energía; el Sudeste Asiático incide en cadenas de suministro.
Cómo usar este mapa
- Causa larga + chispa corta. En casi todos los casos hay una causa estructural (repartos territoriales fallidos, instituciones débiles, identidades armadas) y una chispa (golpe, asesinato, ofensiva o decisión judicial) que activa el ciclo.
- Señales de salida. Los procesos más prometedores combinan acuerdos bilaterales claros (Cáucaso), garantías creíbles y beneficios económicos compartidos; los más frágiles son los que dependen solo de ceses del fuego sin arquitectura política (Gaza, Yemen).
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